lunes, 5 de diciembre de 2016

Rito de admisión de Antonio Carreras



Con gran gozo os anunciamos que nuestro hermano Antonio Carreras de la diócesis de Salamanca será admitido a las Sagradas Órdenes por su obispo don Carlos López Hernández el día 18 de diciembre a las 12:00 en la parroquia de San Pedro en Alba de Tormes.

Antonio tras pasar un tiempo con los claretianos compartió dos años con nosotros en nuestra casa del Teologado de Ávila. A día de hoy está realizando su etapa de pastoral en Alba de Tormes, donde tendrá lugar el rito de admisión. Este es un paso más en la vida de Antonio hacia la vocación a la que el Señor lo ha llamado, y estamos contentos de poder ser partícipes de este momento.

San Pedro de Alba de Tormes donde tendrá lugar la celebración

Ordenación diaconal de Agustín


Nos llena de alegría anunciar que el próximo domingo 18 de diciembre nuestro hermano Agustín, de la diócesis de Zamora será ordenado diácono por el obispo don Gregorio Martínez en la Iglesia de San Andrés del seminario San Atilano de Zamora a las 18:00.




Agustín vive con nosotros en el teologado de Ávila y está haciendo el segundo año de licencia en teología dogmática. Pero los fines de semana y algún día más realiza su tarea de pastoral sirviendo a la Iglesia de Benavente

viernes, 2 de diciembre de 2016

Curso de espiritualidad

Beato John Henry Newman
San Agustín de Hipona




"Tarde te amé, belleza tan antigua y tan nueva, tarde te amé"




    "Condúceme, oh dulce luz..."


 Esta semana hemos podido disfrutar de un curso de espiritualidad para conocer a dos grandes figuras de la Iglesia profundas sabedoras de Dios y del hombre: San Agustín y el beato John Henry Newman. 
De la mano del padre Pío de Luis hemos sido introducidos al santo de Hipona y de la mano de Dª Teresa Iglesias al cardenal inglés. Dos grandes conversos que en el marco de la formación intelectual que acentuamos este curso se convierten en monumentales ejemplos de vida y enseñanza. 



viernes, 28 de octubre de 2016

Inauguración Oficial del Curso y Rito de Admisión a Órdenes de Fernando, Rodrigo y Álvaro

Rito de admisión a las Sagradas Ordenes de Álvaro Campón,
Fernando González y Rodrigo Santamaría 
El pasado 7 de octubre se inauguró oficialmente el curso 2016-2017 en el Seminario Mayor, que este año subraya la dimensión intelectual de la formación y tiene como lema "Conocer más al que nos ha llamado para comunicarlo mejor como pastores de nuestro tiempo". 

En el marco de este acontecimiento, los seminaristas de quinto curso, Fernando González, Rodrigo Santamaría y Álvaro Campón, fueron admitidos a las órdenes sagradas por nuestro Obispo D. Jesús García Burillo.

jueves, 27 de octubre de 2016

Ordenación de Diácono de Francisco Martínez Villagómez

D. Alberto impone las manos sobre
 Francisco ordenandole como diácono
El pasado 1 de septiembre el seminarista Francisco Martínez Villagómez, que se ha formado en el Teologado de Ávila, fue ordenado diácono en la archidiócesis de Morelia por su obispo el Cardenal D. Alberto Suarez Inda, junto a sus 11 compañeros de curso que se ordenaban de presbíteros.

Francisco realizará su tarea pastoral durante este curso en Morelia, para incorporarse a nuestra diócesis el curso próximo.

miércoles, 16 de marzo de 2016

Dar Posada al Peregrino y Enseñar al que no Sabe


Aventurarse a seguir el camino de la vocación que cada uno tenemos es dejarse amar por Dios que lo hace a través de las personas. Ves cómo tus inseguridades y dudas desaparecen ante el amor de Dios.

Cuando estás en momento de búsqueda de la verdad, de algo que te inquieta, te encuentras con que hay personas que te acogen y te enseñan con el fin de que llegues a tu destino de encontrarte con el Señor. Y que por este encuentro con el Señor, es por lo que me siento enviado a coger este relevo de seguir ejerciendo la misericordia, para acoger a los demás que están perdidos, o simplemente en busca, y orientar, enseñar en su camino.

martes, 15 de marzo de 2016

Vestir al Desnudo y Corregir al que se Equivoca


Cuando contrastamos nuestra vida con el Evangelio, nos damos cuenta de que vivimos muchas veces contrariamente a sus enseñanzas; es decir, nos equivocamos. Pero si nos detuviéramos aquí, nos estaríamos parando sólo en la segunda parte de la obra de misericordia “corregir al que yerra”, es decir en el “que yerra” y olvidaríamos la primera. ¿Cómo encontrar el “corregir”? Yo lo hice y lo hago en la confesión; corregido por el amor de Dios a través de un sacerdote. Aquí hago yo mía la frase “feliz culpa…”, porque veo entonces cómo la misericordia derramada en la cruz vuelve a derramarse sobre mí y se tornan dulces las lágrimas del pecador. Este perdón lo he recibido de Dios por medio de las manos de los sacerdotes. En la vocación tiene gran peso la ejemplaridad y por eso, el querer seguir el ejemplo de estos aguadores de misericordia y el sentirme llamado a administrar un perdón tan dulce, afianza mi vocación.

lunes, 14 de marzo de 2016

Dar de Comer al Hambriento y Perdonar al que nos Ofende


Una de las cosas que en mi vida más me ha conmovido y cambiado fue mi participación en la JMJ de Madrid como voluntario. Estuve toda aquella inolvidable semana colaborando en los confesionarios del Retiro, y pude ver de primera mano el poder del perdón de Dios sobre los hombres. Fue allí donde experimenté como nunca la belleza de ser sacerdote en el mundo de hoy, pues son ellos los que están encargados de una manera muy especial de hacer presente el perdón y la misericordia de Dios entre los hombres. Esta obra de misericordia, perdonar las injurias, es para mí un motivo muy fuerte para seguir adelante en el camino de formación en el seminario para un día llegar a ser, si Dios quiere, sacerdote.

domingo, 13 de marzo de 2016

Vestir al Desnudo y Consolar al Triste


Somos hombres. Y ser hombre conlleva dos experiencias inherentes a toda vida humana: creer que todo lo podemos por nosotros mismos y, a pesar de todo, saber que necesitamos mucho más de lo que podemos alcanzar con nuestras solas fuerzas. Vivimos sufriendo pero no para sufrir, vivimos llorando pero no para llorar. Experimentamos un camino que es como un valle de lágrimas, una soledad que nos atormenta, una tristeza de corazón que nos abruma. Y sin embargo sabemos, que tras todo dolor, hay un grito de esperanza que nos llama a la alegría verdadera, a la comunión que rompe la soledad, a la Vida que vence a la muerte.

sábado, 12 de marzo de 2016

Dar de Beber al Sediento y Sufrir con Paciencia los Defecto del Prójimo


El agua es un elemento fundamental para nuestra vida, sin ella moriríamos. Por eso comprendemos que “dar de beber al que tiene sed” sea una obra de misericordia. Pero no sólo se reduce a eso, pues hay varios tipos de sed y algunos no se pueden saciar sólo con agua. Esta es una de las razones por las que creo que Dios me condujo a este camino para llegar a ser sacerdote, especialmente en medio de este mundo donde hay tanta sed de ser escuchados, acogidos, respetados… hay también mucha sed de Dios.

viernes, 11 de marzo de 2016

Visitar a los Enfermos y Dar Buen Consejo


Allí donde hay sufrimiento, enfermedad, allí está Cristo. Los enfermos son los preferidos de Jesús, ellos completan con su sufrimiento las ansias redentoras de nuestro Señor en el mundo; son almas bendecidas por Dios. Por ello al enfermo es preciso llevarle amor, cariño y mucha esperanza y paciencia, porque en los enfermos está el Señor, esperándonos a que lo visitemos y consolemos. Al enfermo es necesario a veces recordarle que es correndentor con Cristo, llevando una parte de la cruz de nuestro Señor con su sufrimiento.

jueves, 10 de marzo de 2016

Enterrar a los Muertos y Orar por Vivos y Difuntos


¿Tiene sentido hoy enterrar a los muertos o rezar por ellos? En una cultura materialista del descarte ¿debemos seguir creyendo en la Vida Eterna? Estas son las preguntas que me surgen al hablaros de enterrar a los muertos y de orar por los vivos y los difuntos. Todos los hombres nos experimentamos como limitados, hasta el punto límite de la muerte; pero a la vez experimentamos un anhelo de superación, de eternidad, de un amor que no acabe nunca. El don del sacerdocio, al cual me siento llamado, es un signo de la misericordia de Dios que acompaña, en la soledad y el sufrimiento, al hombre de hoy tan necesitado de una esperanza.